Bienvenid@s a mi blog, donde narro mis viajes en autocaravana a lo largo y ancho de Europa


viernes, 15 de julio de 2016

SUSPENDIDO POR LESIÓN

El show queda suspendido temporalmente por razones ajenas a mi voluntad, lo que vienen siendo causas mayores, y más vulgarmente dicho ---¡que me duele la pupita cuando escribo!
Se suspenden temporalmente las crónicas, a la espera de una pronta recuperación.

Espero me tengáis en cuenta en vuestras oraciones.

Pero para que pueda seguir cuchicheando ese grupito que se oculta en el lado oscuro del ciberespacio, aquí les dejo otra perla.

-Este tiene menos prisa que yo !!!


PD: la pupita viene siendo lo que se llama una contractura con posible pinzamiento de nervio, lo que supone, que según sople el viento, puede doler la paletilla, el brazo, o el jamón completo.


Saludos y hasta pronto

viernes, 1 de julio de 2016

POCA SUECIA ... PURA NORUEGA

Domingo, 12 de junio de 2016

Ayer entre en SUECIA, tempranito, para aprovechar el día. Un día que comenzó bien, con un un cielo de un color azul eléctrico perfecto presidido por un tremendo sol. Accedí al país a través del puente que atraviesa el estrecho de Oresund. El tren lo hace a través de un túnel, bajo el agua.


En Malmö fuí al grano. La torre Turning Torso, de Santiago Calatrava se presentaba de este aspecto


aunque siendo de Calatrava no es de extrañar que el acceso al interior estuviese cubierto por un andamio, con un cartel que lo excusaba por limpieza de la fachada. - ¿alguien tiene dudas?

El segundo acto tiene lugar en Lund. Un paseo por el centro y visita a la catedral y a la inmensa cripta que esconde, la más grande que se puede encontrar en el país.


El día se estaba desarrollando de forma perfecta. Mientras yo como buen turista iba de un lado para otro, el personal autóctono pasaba el día del Señor descansando al sol en los bancos de la plaza. Curiosamente se encuentran todos juntitos y muy bien orientados. Para que ordenarlos alrededor de la plaza como en la mayoría de plazas, si su función la hacen mejor así


Y contento y alegre – tran lará - puse rumbo a Goteborg. Pero la autopista, aunque gratuita, es muy aburrida, y el sueño es un gran cabrón que te va mordisqueando poco a poco. Y antes de que me hiciese sangre tuve que parar.

Aprovechando la coyuntura, intenté conectarme al internet del Sr. McDonalds, que casualmente estaba por allí. Pero por tres veces el ordenador se colgó totalmente. Desesperado ante la inoperancia de mi fiel escudero, lo arranqué del enchufe y lo escondí fuera de mi vista por no tirarlo por la ventana.

Para calmar los ánimos nada mejor que llenar la barriga y una contundente siesta de hora y media.

Un buen café al levantarme y a la ruta. La carretera de la costa fue la alternativa al problema matutino. Pero el día parecía que se iba torciendo poco a poco. 2 horas de conducción para escasos 100 kilómetros, y solo 30 segundos de vistas sobre el mar. Eso no es una carretera costera, es una moto. Visto el plan, vuelvo de nuevo a la autopista para entrar finalmente en Goteborg. Y esto fue la debacle. Entrando a las 19,30 h en la ciudad y tras 2 horas dando vueltas y jugando con un pequeño plano a encontrar aparcamiento, tal gesta me fue imposible. Puede ser que mi entendi- miento y visión estuviesen cansados, quizás agotados, pero lo que es real es que en todos los rincones de la ciudad el aparcamiento es de pago, y el que no, está limitado a un par de horas. Los más benevolentes dejan libre el turno de noche, cosa que para mi es totalmente insuficiente. Lo intenté en el centro, en la zona portuaria, en el extrarradio, incluso en urbanizaciones a más de 20 kilómetros de centro, pero en todos lados igual: pagar, pagar y pagar !!!!. Así que a las 21,30, agotado y deprimido decidí abandonar una ciudad que prometía y que estaba de fiesta, y aunque era la fiesta del “Orgullo Gay” tenía muy buena pinta.

El día acabó para mi a las 3 de la madrugada, tras un par de películas, unos gusanitos, un paquete de cacahuetes y unas cervezas. Esto no es Red Bull pero reanima el espíritu considerablemente. Y a estas horas intempestivas pude apreciar que lo que cuentan los viejos de lugar y la wikipedia es cierto. En verano la noche no existe. Después de ir observando como se ponía el sol, el horizonte seguía manteniendo una luz brillante y clara, y a las 3 de la madrugada comenzaba un nuevo amanecer.

Lunes, 11 de junio de 2016

Estoy en Trollhatan, remarcable porque por aquí pasa el canal navegable que atraviesa el sur de Suecia, y por unas cataratas en el centro del pueblo. Pero el día tampoco ha ido bien. Ni he encon- trado la oficina de turismo ni la ruta en bici que lleva hasta el gran lago Vänern, de 130x65 km.
2 veces me he perdido, y vencido por las circunstancias he desistido en el intento.

Tras un sencillo paseo por el pueblo y una visita a la inexistente cascada han acabado conmigo.

La cascada solo “funciona” una vez al año, cuando abren las compuertas de la presa, pero el resto del año el agua es canalizada a las centrales hidroeléctricas.

Casi llegando a casa, he visto un panel informativo donde marcaba la Oficina de Turismo. Ni era el momento ni quedaban ganas. Ya volveré otro día, u otro año, o que le den.

Así que estos han sido mis dos días en Suecia, poco o nada. Espero que a la vuelta el país me de alguna alegría, aunque sea pequeñita. No solo de suecas altas y rubias puede vivir el hombre.

Y mañana a Noruega.


Jueves, 23 de junio de 2016

¡¡¡ Hoy es la verbena de S. Juan !!!, y yo sin acordarme. No tengo ni petardos, ni coca ni cava. Bueno, ayer me dí un homenaje de categoría, así que pensaré que la verbena fue ayer, y sin más.
Dos días seguidos de fiesta no es bueno ni para el colesterol, ni para el hígado, ni para la despensa.
Esta noche es la más corta del año, cosa que aquí tampoco se va a notar, - ¡si no hay noche!- .

Han pasado unos cuantos de días, y la información se apelotona en mi cabeza, aunque con la perspectiva del tiempo, solo va quedando en la superficie aquello de más impacto.

La primera parada remarcable en NORUEGA fue Oslo. - ¡Venga, a lo grande!-.
Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de turistas, con uniforme de turistas, que invadían las calles. - ¡ Han comenzado las vacaciones ! -.
Los cruceros van y vienen, con hordas de turistas que lo arrasan todo, con gran cantidad de asiáticos que lo acaparan todo, con sus ruidos y sus modales. También se hacen notar franceses y algunos españoles. A estos últimos los escucho hablar escudado en mi anonimato y me siento como un ladrón de palabras, pero oir hablar en castellano reconforta.

Ya hemos dejado a los cuadriculados alemanes y a los estrictos y normalistas daneses, y por fin he vuelto a unos hábitos más reconocibles. Ya me puedo saltar los semáforos de peatones en rojo. Cruzo la calle a mi antojo, cuando y por donde quiero, y nadie me mira mal. Es la normalidad. Los noruegos de Oslo tienen un punto más canalla que sus vecinos nórdicos. Se ve en su forma de conducir. Son mas “valientes” en rotondas, les gusta tocar el claxon, los acelerones y hacer rugir a sus potentes vehículos, que aunque no en el porcentaje de Alemania, también se dejan ver.

Hay que saber que Noruega puede que sea el país mas rico de Europa, aunque solo es país inde- pendiente desde 1905. Hasta la década de 1960 fue uno de los países más pobres del continente. Pero la vida les ha cambiado a partir del descubrimiento de petróleo en sus costas. Y ahora son los nuevos ricos, con los mejores servicios sociales y culturales de Europa, pero también con los precios mas altos. Pero todavía se pueden encontrar en los habitantes de la ciudad detalles de un provincianismo acumulado durante décadas.

Pero centrándonos en la ciudad en sí, se observa más tráfico, a pesar de que gran parte circula bajo tierra por multitud de túneles, alcanzando alguno los 6 kms. Hay muchas menos bicis y carriles adaptados. Los mendigos se reparte por todas las esquinas de la ciudad, y el buen rollo de fiestas, pic nics y botellones que hasta ahora había visto por los parques de Alemania y Dinamarca se ha acabado. -¡ Está prohibido beber alcohol en la calle!-.
Ahora las botellas de cerveza han sido sustituidas por botes de bronceador. Aprovechando el más mínimo rayo de sol, cualquier trozo de césped es invadido por los bikinis. Hasta en la puerta del Parlamento.



Justo al otro lado de este pequeño jardín se encuentran los baños públicos, normalmente gratuitos.
Éstos en concreto hacen referencia expresa a Francia, aunque desconozco su significado.


Comenzemos la ruta por el Ayuntamiento, una mole de ladrillo en estilo funcionalista, tan de moda en las décadas de los 50 y 60 en toda Europa.


Su discutible belleza externa queda compensada con un interior de salas y salones bellamente decorados con murales de artistas de la época, incluido Eduard Munch. En este salón se entrega el Premio Nobel de la Paz. El resto de premios se entregan en Estocolmo, Suecia.


Oslo es una ciudad sin historia relevante, de reciente desarrollo y en continua expansión. No hay monumentos con solera, ni catedrales llenas de tumbas, polvo y telarañas. Lo que más destaca son sus modernos edificios. Una arquitectura vanguardista y de diseño que está acaparando todo el frente marítimo del centro de la ciudad.


El edificio de la ópera, situado frente a los anteriores, se atreve incluso, a hundir sus cimientos en el fondo del mar, y algunos han llegado a encontrarle cierta similitud con un iceberg.

El paisaje urbano está sembrado de grúas, aunque no logran robarle la belleza a la zona de Bryggen. Es el puerto antiguo, y en el lugar donde se encontraban los antiguos astilleros, hoy surgen modernos edificios de viviendas y oficinas, y es el lugar de moda de la ciudad. Locales de restauración muy variados y comercios del marcas punteras rematan la oferta de ocio, junto todo tipo de ferrys que reparten personal por todos los rincones de la bahía. Una bahía salpicada de centenares de islas e islotes. También hay lugar los veleros, que quedan estupendos en la foto.


Y cuando se pone el sol, y la noche se pelea con el día, la imagen que queda es inolvidable



Otros lugares destacables son el Parque Vigeland, donde el Sr. Vigeland, un escultor noruego famoso en su país, se ha bastado el solito para decorar el parque con más de 200 esculturas, destacando un monolito de granito de 14 metros. Vale la pena ampliar la foto para ver el detalle.


También hay museo de arte, imprescindible en una capital que se precie. Es la Galería Nacional, donde la atracción principal es una sala dedicada a Munch, y a pesar de tener museo propio, su obra más famosa se encuentra aquí: “El Grito”

Yo me quedo con la pequeña península de Bygdoy, a 6 kms del centro, donde se comienza a vislumbrar la autentica Noruega de bosques y agua


y donde se concentran los museos de temática naval, que muestran el espíritu aventurero noruego:
-el Museo del Fram encierra en su interior el barco del explorador ártico Admunsen
-el Museo de Barcos Vikingos guarda auténticas joyas con 1200 años de antigüedad


Los vikingos, que surcando los mares llegaron hasta Canadá, saquearon Sevilla y comerciaron en Siria, también arrastraron sus naves por media Rusia para llegar al Mar Negro. Unos campeones.


La cultura vikinga no ha quedado relegada a los museos, sino que se puede apreciar en muchos detalles de la vida cotidiana y en muchos lugares. Uno de ellos es en la arquitectura de las iglesias más antiguas, todo madera. Una de las más importantes y bellas del país está en Heddal.


Pero una vez abandonada la capital y su zona de influencia, la imagen del país cambia totalmente. Ahora los pequeños pueblos, las granjas y las cabañas se adaptan a la naturaleza. Los bosques y los campos verdes son el paisaje dominante, con el agua como principal elemento decorativo. Ésta se presenta de mil maneras: lagos, cascadas, ríos, fiordos, y todas en abundancia y en tamaño XXL.

El pueblo de Rjukan se sitúa a la puertas del Parque Nacional de Hardangervidda, el más grande del país. Y con la tranquilidad de tener un área de servicio gratis para cambio y suministro de agua, solo queda instalarme. Esto de las áreas de aguas se ha convertido en una constante. Todos los pueblos tienen la suya, y gratis. Otra cosa son los parkings para las autocaravanas, que son de pago, y el más barato150 coronas, unos 16 euros. Así que yo sigo con la política de aparcamientos alternativos. La cronología de mi estancia aquí se puede resumir así:

-Primer día: subir en el teleférico, con bici incluida, para hacer la Ruta de Hardangervidda. Una super ruta circular de 85 kms que recorre toda un altiplano, mas pelado que el ….., lleno de lagos y de cabañas




De postal, con un día soleado pero con viento en contra y con un continuo sube y baja, por lo que los primeros 30 kilómetros fueron una paliza: 3,30 h. Los segundos 30 se dieron mejor, era todo bajada. Y los últimos 25 ya se pusieron bastante pesados: me dolía la espalda, los riñones, las rodillas, las ideas,.... En los últimos 10 me paré por lo menos tres veces. Pero ahora solo me acuerdo de lo bueno (-¡mentira!!!- ).
-Segundo día: estuvo lloviendo, así que en casita revisando fotos, preparando la ruta más inminente, unas pelis,.... vamos, un día de sofá.
-Tercer día: cambio de domicilio al parking del monte Gausta. Una buena subida de 2 horas por un pedregal sin una triste flor. Pero el premio fueron unas vistas de 360º al infinito.





                         Un infinito dibujado por unas montañas nevadas y entre ellas y yo miles de lagos.



También se puede subir en un cremallera por un túnel que fue secreto hasta 2010, y que construyó la OTAN para llegar a la fea antena que hay en la cumbre. Pero la comodidad son 350 nok / 40 €
-Cuarto día, miércoles 22: toca movimiento. Cambio de agua y ruta.
Como curiosidad, y antes de irnos, un poco de historia. Durante la 2ª Guerra Mundial, los alemanes fabricaban en el pueblo algo llamado “agua pesada” utilizado para la fabricación de armas atómicas. Y lo hacían en una planta de energía hidráulica que fue bombardeada sin éxito por los aliados, y que finalmente los miembros de la resistencia noruega consiguieron volar. Estos hechos están muy bien reflejados en la película “Los héroes de Telemark”. Y este es el lugar, con la posibilidad de subir hasta la cima de la montaña siguiendo las gigantescas tuberías de agua, si consigues superar los 4000 escalones.

La carretera Rjukan – Odda son 200 kilómetros de puro espectáculo de paisaje cambiante. No hay momento para el aburrimiento y sí muchos para estrellarse si no se va con cuidado. El cuello se gira más que viendo bikinis en Oslo. Primero unos prados sembrados de casitas y cabañas, con los tejados sembrados de césped, que aísla mejor de la nieve.


Y la cosa va ascendiendo poco a poco para encontrar montañas nevadas. En la parte más alta la nieve se encuentra en ambulancia, y los lagos semicongelados me sirven para otra postal.




Y para salvar los últimos metros de montaña con pasos demasiado nevados, los muchachos han estado picando roca durante no se sabe cuanto tiempo. Un colección de túneles inacabable, unos largos de 6 kms, otros cortos de 200, otros en espiral, uno que sube y otro que baja. Y una vez pasadas las montañas, toca bajar, y bajar, y bajar....y volver a bajar. Y el valle se va estrechando, y el río convirtiéndose en espumosos rápidos, con nubes de agua pulverizada y un sonido ensordecedor. Las cascadas incontables se descuelgan a ambos lados. La más bonita es Latefoss, una cascada doble y bífida.

Y llegamos a Odda, el pueblo que se asienta en el fondo del fiordo Hardanger. Pero no en el fondo del mar con Bob Esponja, si no en el otro fondo, lo que viene siendo al final del fiordo.
Ha sido una larga jornada de conducción. Nunca encontraba el lugar ideal para instalar el campamento, y tirando tirando, al final he llegado a la ciudad.
Comienzo a comer a las 17h. En el planing toca patatas fritas y longaniza de Aragón, que esta vez ha sido a la plancha, no al vino. El vino me lo he bebido, y un par de copas más. Luego he caído en la cuenta que el día siguiente es la verbena de San Juan. Pues yo ya la he celebrado un día antes. Total, aquí nadie se va a dar cuenta.

                           La ciudad no tiene nada de especial, solo su situación privilegiada, sus vistas.....




pero está bien pertrechada para el turismo, con supermercados, gasolineras, restaurantes, una buena oficina de turismo y varias empresas de taxis que te llevan al inicio de la ruta a Trolltunga (La lengua del troll), el mayor atractivo de la zona. Se trata de un saliente de roca en forma de lengua, que cuelga de una pared a 600 m de altura en caida libre sobre un lago. La broma son 23 km y 12 horas de marcha. Finalmente, después de haberme mareado con los precios de los taxis, el tiempo prometía varios días de lluvia, y he tenido que descartar la excursión. Otra escusa más para volver.
El jueves amanece nublado, así que decido pasarlo tranquilo en Odda, de paseo, arreglando fotos, el blog, …. y el viernes que va a llover, aprovechar para moverme. Pero el tiempo es muy caprichoso, y despeja a mediodía. A pocos kilómetros tengo una excursión de 4 horas, para ver unas cascadas. Como rápido, recojo y me pongo en marcha. Hay que aprovechar las oportunidades.
Las 4 cascadas de Husedalen están en Kinsarvik, a donde se llega por una carretera sinuosa y bastante estrecha bordeando todo el rato el fiordo.

Jamás he visto tanta agua salvaje, a excepción de Iguazú. Que burrada, que tamaño. Te puedes sentar a la orilla de la cascada.... o en el borde del precipicio, a gusto del consumidor.





                                                                  ¡Feliz y contento!

Y las cascadas siguen apareciendo en estas tierras, como las setas en otoño. Un poquito de agua y....





Y de aquí a Bergen. Y a partir de ahora no me voy a enrollar mucho. Casi no puedo levantar el brazo para escribir. Tengo una posible contractura tirando a tendinitis en el omoplato, lo que viene siendo la paletilla, de las de libro. Duele mucho, hasta sin moverme, y va para 10 días que la arrastro, por lo que no he tenido más remedio que sacar las pastillas. Las he probado de todas formas, de una en una, de dos en dos, en ensalada, en bocadillo, con agua, con zumo, con vino y hasta con whisky. Pero ahí sigue.
Pero no querría acabar la crónica sin explicar la bienvenida que me dio la ciudad de Bergen.
Lo tenía todo controlado para llegar con tiempo, encontrar aparcamiento y comer. Así tendría toda la tarde libre para ambientarme antes de ver el partido de España – Italia. Pues, ya dentro de la ciudad, en lo alto de uno de los muchos cerros que rodean el centro, a 5 km de mi destino, pinché una rueda. Eran las 14,30 h. Tras muchos contratiempos demasiado largos de contar, tener que llamar al seguro y apañármelas con un gruísta noruego, volvía a estar operativo a las 18,30h.
Sin haber comido, sin saber donde poder aparcar, pero al menos me ahorré el disgusto de la derrota.
Pero la cosa fue a peor al día siguiente, cuando intenté arreglar el pinchazo, que acabó siendo una rueda nueva y una broma de 360 €. Por un momento se me quitaron todos los dolores del brazo. Solo me dolía la cartera.

Y ahora os dejos con unas bellas instantáneas de Bergen, porque no puedo seguir escribiendo, los dolores son de parto.


                               El muelle antiguo, el famoso Bryggen, Patrimonio de la Humanidad





                        donde además de tiendas de souvenirs también hay lugares para el esparcimiento



                                                   También hay lugar para el diseño vikingo



y para la gastronomía, que se concentra en el el Mercado del Pescado, donde hacen el agosto con los turistas, y donde se puede conseguir carne de ballena, fresca o ahumada. Es lo negro... y claro que la he probado.



                                                      Y......esto es to to to to todo amigos !!!!



                   “Como todas las drogas, viajar requiere un aumento constante de la dosis."
                                                                John Dos Passos





PD:  Y desde aquí quiero volver a felicitar a mi amigo Jordi Asensio, que ha sido abuelo por primera vez.




viernes, 10 de junio de 2016

TRANSICIÓN

Abandono el Rhin, silencioso y fiel compañero de viaje durante varias semanas, y digo adiós a la alegre Colonia y a su millón de habitantes. Tras la intensidad y el bullicio de la ciudad, cambio el decorado visitando el mayor complejo industrial del carbón del mundo, Minas Zollverein, cerrado en los 80, transformado en centro cultural y turístico, y declarado Patrimonio de la Humanidad.


Tras esta breve parada, toca buscar el descanso y la paz en un lugar apartado llamado Externsteine. Este lugar durante muchos siglos ha sido un lugar mágico, mitológico y de culto para los alemanes. Pero intentando llegar, lo que ha llegado a sido la desgracia

¡ clonk ! , ¡¡ crashhh !! , ¡¡¡noooo, mierda!!!

Pues si. Todo no van a ser alegrías, fiestas y cachondeo. He sufrido un pequeño accidente en una maniobra de cambio de sentido. Se me ha enganchado la parte trasera de la autocaravana con la verja de hierro de una casa. Solo se le ha rayado la pintura, pero yo he partido la pared trasera y se ha arrancado de la moldura de la esquina. Lo que viene siendo un destrozo.
Hasta la verjas las hacen a conciencia en Alemania, para que aguanten toda la vida. Y yo he tenido que apañarme con la mágica cinta americana que lo “repara” todo, con un poco de silicona para sellarlo todo y varios trozos de cinta metálica perforada con unos tornillos para sujetar los trozos del guardabarros. Una obra de ingeniería tercermundista que me permite seguir camino sin más.

Una vez ahogadas las penas, visito este lugar que tanto me ha hecho sudar, pero lo único que encuentro es un flujo incesante de autocares, motoristas, autocaravanas y otros vehículos. No le en- cuentro la magia, las piedras no me susurran. Solo es un simple peñasco con una cueva, donde unos curas montaron una escenita y mira como ha acabado.


Sigo la ruta saltando de ciudad en ciudad, cambiamos de nombres pero no de escenarios. Otras ciudades con otros ríos. Es el momento de la Liga Hanseatica, que no es una competición deportiva, sino una asociación comercial y política creada en la Edad Media entre las ciudades independientes de Bremen, Hamburgo y Lübeck. Actualmente Bremen y Hamburgo siguen siendo ciudades-estado independientes, con parlamento y senado, y sus gigantescos puertos que les dan poder económico.

Bremen, fundada por Carlomagno y con medio millón de habitantes, es la hermana pequeña de Colonia. Se libro de la mayoría de los bombardeos en la 2ª Guerra Mundial, por lo que conserva bastante bien sus monumentos, todos muy concentraditos alrededor del Markt, la Plaza del Mercado, la plaza principal de la ciudad. A su alrededor se puede contemplar el Ayuntamiento y la Estatua de Rolando, catalogados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero también la catedral, el parlamento, otra iglesia y varios antiguos edificios que crean una bonita postal



Bremen se asocia al río Weser, que desemboca 60 kms al norte, donde está el 2º puerto del país.


Pero la ciudad también va asociada al cuento de los hermanos Grimm y a sus músicos protagonistas


Y si quereis pasear lejos del ajetreo turístico del centro, lo podeis hacer por este gran cementerio donde nadie os molestará. Fue convertido en parque en el s.XIX creando tendencia en su época.


Pero si lo que os apetece es viajar y os gustan las manualidades, en la página web de Bricomania hay unos sencillos briconsejos que os permitirán construir, en un fin de semana, la autocaravana de vuestros sueños. Y los sueños de este manitas eran grandes, muy grandes.


Hamburgo y sus 1,6 millones de habitantes son palabras mayores para mi. Es la primera gran ciudad a la que me enfrento. Y la consecuencia han sido 2,30h dando vueltas, 35 kms buscando un aparcamiento apropiado donde no me robaran 20 €/día por aparcar debajo de un puente, hacinado con mis semejantes, cual lata de anchoas. Finalmente he encontrado “mi sitio” en el descampado de unas obras, la mar de tranquilo, parecía el vigilante. Y muy cerquita del centro, al que podía llegar caminando.
El puerto de Hamburgo es el mayor del país y uno de los más grandes de Europa, ocupando mayor superficie que la zona urbana. Un bosque de grúas se extiende por brazos y canales del río Elba.


Es tal su influencia que incluso utilizan contenedores de transporte para la promoción de la ciudad.


Tantos canales y puentes tiene Hamburgo, que la llaman la “Venecia del Norte”, otra más a la lista. Los hay por todo el centro, pero los más espectaculares son los que bañan a los antiguos almacenes del puerto, que destacan por sus dimensiones y sus rojos ladrillos. Hoy son museos y oficinas.






Para visitar el puerto y sus canales, lo más cómodo es en barco. No faltan ofertas de barcos, barcas, lanchas o cualquier cosa flotante para realizar un tour , pero la demanda y el hacinamiento borregil llega a extremos como


Yo me decanto más por este otro modelo de transporte más discreto, con el que puedes pasar inadvertido, y si es necesario hacerte un hueco allá donde fueres.


Pero si no te gusta el agua siempre puedes ir andando a los sitios, incluso bajo los 12 m del río Elba a través de este antiguo túnel, ahora solo peatonal. Cuando lo crucé me recordó a la película “Pánico en el túnel”, de Sivester Stallone, que tan buenos ratos le ha hecho pasar a mi amigo Luilli.


Otros los lugares a visitar pueden ser el Ayuntamiento, un pedazo de edificio por dentro y por fuera


o bien el Kunsthalle, el Museo de Arte, donde a parte de cuadros de primera, también hay otros....


Lübeck es la última parada de esta trilogía. Pequeña ciudad bañada por el río Trave, que rodea por completo su centro histórico, también Patrimonio de la Humanidad. Lo primero que llama la atención al llegar son media docena de largas agujas verdes que despuntan en la silueta de la ciudad



Una fiesta de iglesias y catedrales con sus campanarios y tejados forrados de latón, esperan a los visitantes más devotos. Para los más ateos queda el resto de la ciudad, un tesoro. Solo hay que pasear por sus calles y contemplar sus construcciones



Las fachadas de las viviendas siguen un mismo patrón, pero no encontrarás dos iguales, creando una colección inacabable de diseños únicos.


El mar Báltico se encuentra solo a 20 km. En verano varios pueblos son el destino turístico de los alemanes que no van a Mallorca, aunque me parece que no debe ser lo mismo


La última parada en Alemania es en la isla de Fehmarn, donde cogeré el ferry hasta Dinamarca.
Siguiendo un buen consejo he pasado aquí un par de días, cerrando el capítulo alemán de esta historia, y paseando por una isla llena de campings y playas, pájaros y ovejas, campos verdes y generadores eólicos.

También pude escuchar la retransmisión de la final de Champions Ligue, estrujando los últimos Mb de la tarjeta del modem y sintonizando las últimas ondas de la radio en español. Lástima que me quedé dormido en la segunda parte de la prorroga y me desperté cuando ya le estaban entregando la copa a Messi.



Esta aproximación a Escandinavia se salda con 52 días de travesía, un par de zapatos destrozados, 400 kms en bici y 4000 kms de ruta (aunque desde Madrid, sin escalas y por la autopista son 2500). El Valle del Rhin y Colonia han sido los mejores destinos, y la conclusión es que pueden ir por autopista (gratuita) hasta a comprar el pan, con una salida expresa para poder tirar la basura. Eso sí, montados en sus potentes y espectaculares cochazos, cuanto más ruidosos mejor. Pura hormona.

En esta zona ya comienza a notarse el efecto de la latitud, y el sol se está convirtiendo en casi una constante. A las 5 de la mañana ya es de día, y así hasta las 23h. Una excusa muy buena para aprovechar el día, y estar en la cama solo el tiempo que te pida el cuerpo, que en mi caso coincide bastante con las horas de oscuridad.

Y aunque solo fue un dulce sueño, hubiese sido una bonita forma de despertarse, mucho mejor que el panorama que me encontré.

PD: en la estación del ferry y en el pueblo principal de la isla existen supermercados donde el producto estrella es el alcohol. Los nórdicos cargan autocares, remolques y furgonetas todo tipo de bebidas con las que marearse. Y no se cortan, todo lo compran por cajas, todo. Parece que la cosita está muy mal por ahi arriba. Yo espero que mis provisiones, algunas con los 4000 kms encima, sean suficientes, porque sino puede ser un drama. Si aquí y ahora, un Don Simón vale 24 €, más arriba no quiero imaginarlo.

Y si ya tenía dominado el alemán, y sabía decir hola y gracias, ahora me va a tocar lidiar con el danés y luego con el catálogo de Ikea. Menos mal que no soy de muchas palabras.


Tras una corta travesía en ferry, aunque con la sorpresa de que son capaces de meter en la bodega incluso un tren , ya estoy en DINAMARCA. Dicen que pertenece a Escandinavia, aunque a mi me parece más un territorio de transición entre la masa continental europea y un apéndice allá en el norte, donde viven los descendientes de los míticos vikingos.
Y a pesar de que en en la baja Edad Media no había autopistas ni briconsejos para construirse ni una bicicleta, los curas cristianos también llegaron hasta estas tierras. Supongo que habría algún cura al que también le gustaba viajar, aunque pensándolo bien no había iglesias, ni museos ni castillos para visitar. Solo se movían por una creencia que les metía el miedo a los vikinguillos más mindundis, que ni tenían cuernos en el casco, a través de historias y dibujos infernales.



Y poco a poco fueron engañando a mis valientes vikingos de largas melenas y abundantes tatuajes hasta convertirlos en los tranquilos ciudadanos de hoy, con su medio ambiente y sus bicis


aunque lo de los tatuajes no lo han dejado, y allí donde mires veras un tatuaje o completo álbum.

La primera vista ha sido a la Isla de Mon, una de las 400 que hay en Dinamarca. Todo muy plano y muy verde, hasta que llegas a la punta mas lejana de la isla, donde no se que sedimentos se elevaron cuando un vikingo cogió el hielo que había para hacerse un cubata. Y se elevaron tanto que acabaron siendo colinas de más de 100 metros, que con el paso de los milenios y el batir de millones de olas han acabado en unos asombrosos acantilados blanquecinos que deja esta imagen



Y para seguir empapándome de una de las culturas más atractivas que existen y que podeis comprobar en la serie “Vikingos”, me he acercado hasta Roskilde, donde existe un Museo de Barcos Vikingos. Pero 20 € es demasiado caro para mi presupuesto, por lo que metiendo un poco la barriga y estirando un poco el cuello he podido ver desde el hall la mitad de los barcos expuestos, que no dejan de ser cuatro maderas podridas sacadas del fondo del mar y apuntaladas en una estructura de acero. Las recreaciones, las que flotan, están al aire libre


La ciudad tiene otro atractivo turístico de primer orden a nivel nacional. Es su catedral, que sirve de mausoleo a los reyes de Dinamarca. A todos, pues hay más de 40 enterrados en ella. Pero lo de enterrados es solo una metáfora, pues los ataúdes y sarcófagos están repartidos por la catedral.



Y alguno ya apuntaba en el buen camino del heavy, que tantos seguidores tiene por estas tierras.


Aquí he confirmado lo cara que está la comida, pues un kilo de salmón está a 35 € y el frankfurt más sencillo a 3,5 €. Por eso la imagen más habitual al mediodía, lleves chándal o corbata, es ésta,


Y aunque el idioma es imposible ni siquiera de deducir, siempre habrá algo conocido y de confianza que poder llevarte a la boca


Pasados los días, habiéndole pillado un poco el pulso al país y sabiendo decir buenos días -goddag- y gracias -tak -, ya me voy más tranquilo para Copenhague, donde hay una chavalita que está hasta el moño de que le metan mano, aunque así ya no le crecerán nunca más pelos en las piernas


Copenhague es una gran ciudad de 1,3 millones de habitantes, muy turística, y si el sol acompaña animada y colorida como la que más, con una diversidad de oferta cultural apabullante. La parte de ocio y fiesta la reservo para cuando vuelva acompañado. Solo me apetece salir de fiesta en España, donde me puedo defender entendiendo hasta la jerga más profunda y no me sacan los ojos por ¼ de torta.
La ciudad crece a lo ancho, y como viene siendo habitual está llena de canales, solo que aquí son de agua salada


que está tan limpia que la gente se baña con toda tranquilidad en el gran canal que atraviesa la ciudad, donde el ayuntamiento tiene instaladas un par de piscinas, largas pasarelas de madera a modo de playa para tumbarse al sol y amplias parcelas de césped para poder disfrutar tanto de una simple cerveza y una bolsa de patatas fritas, como de una auténtica fiesta “Pureta” con barbacoa portátil a gas y cerveza por barriles. Todo está permitido.
Pero no van a se perfectos, y la crítica de hoy es la siguiente. No hay containers de basura por la calle. Yo no se donde la tiraran, pero yo las paso putas para poder tirar la mía. Y si alguno veo, suele estar cerrado con candado.

La oferta turística es tan variada que puedes encontrar un parque de atracciones de 160 años de antigüedad en el mismo centro, con montaña rusa, martillo y un vertiginoso tiovivo para valientes


Hay otro parque de atracciones más alternativo, el de los porros, los bares y algún artesano. Es Christiania, que cuentan que ya no es lo que era, pero no se en qué sentido, ya que surgió con el gran boom hippy. Está prohibido hacer fotos en todo el barrio.

También hay infinidad de museos, grandes y pequeños, nacionales y alternativos, muy caros o gratis. Yo me he decantado por este último grupo, que también tienen su faena y su atractivo. Un ejemplo es el Museo del Arsenal Real del Dinamarca


donde son tan “transparentes” que se atreven a exponer uno de sus vehículos militares, destrozado por una mina en la guerra de Afganistan, y el vídeo de uno de los tripulantes que acabó amputado.


Pero el mejor museo que he visitado, y puede que el mejor en su estilo que halla visto jamás es el
Museo de Historia de Dinamarca, un museo 5*****, tanto por extensión como por contenido, donde se pueden encontrar cosas tan extrañas como los antepasados de la Reina Amidala


o este monje que ya apuntaba maneras de los que sería en el futuro el barrio de Christianía.


Y la oferta continua, pasando por el prestigioso restaurante Noma, reconocido varias veces como el mejor del mundo, y situado en un antiguo edificio de almacenes del puerto. Y sin olvidar los clásicos palacios y castillos, que aquí son multitud.



Pero el lugar más auténtico y fotogénico de la ciudad es Nyhavn, donde se mezclan turistas y locales desparramados en terrazas, comiendo y bebiendo entre antiguas casas multicolor y auténticos veleros


Cumplidos los trámites en Copenhague me voy a relajarme a las playas de Hornbaek, pasando antes por Helsingor, donde está el castillo Kronborg, que en otras épocas vigilaba el estrecho de Oresund.


El sábado cruzaré el estrecho para llegar a Suecia. Pero no lo haré en los ferrys que zarpan desde aquí y que en 25 minutos de dejan en Suecia. Lo haré cruzando el gran puente de Oresund, desde Copenhague.


Viernes, 10 de junio de 2016
Ayer estuve de celebración. Nos hacemos mayores, y ya no somos tan atrevidos. Todo el día en la playa y no conseguí juntar el valor suficiente para bañarme. Ese airecito fresco permanente que sopla por aquí hizo que desistiera de cumplir mi deseo. Por lo demás, un cumpleaños feliz.


Acabando estoy por Dinamarca la ruta en su parte primera. Casi dos semanas y sigo sin pasar del “buenos días” y las “gracias”.
Durante estos días he podido observar centenares de banderas nacionales, oficiales y particulares, ondeando al viento, que dificilmente deja de soplar. Son muchas banderas, puede que que reflejo de un sentimiento nacionalista, que en algunos casos ha degenerado en ideas xenofobas recogidas por un partido que alcanzó el 15% de los votos en 2009, quedando el tercero. Ojito.


Y yo ?, pues sigo con lo mio, intentando salvar un presupuesto que ya está disparado, aunque tengo que amortizar toda la comida y el material comprado en España y Alemania (antes de entrar en los países nórdicos) para todo el viaje. Un viaje que aun será largo, y en el que de vez en cuando acabo hablándole al volante, al ordenador o a la cámara de fotos, que son mis compañeros inseparables de viaje, en los que confío plenamente y a los que ruego no me fallen en tan importante travesía.


PD: espero que hallais/hayais disfrutado de esta nueva entrada, que me ha quedado un poco larga. Pero es que voy algo mas rápido que otras veces, y hay mas cosas que contar. Casi no doy a basto, aunque me divierten estos ejercicios de redacción, que sirven para ejercitar mi maltrecha memoria.